¿Qué es la obesidad?

La obesidad se define por la Organización Mundial de la Salud como el acúmulo excesivo de energía en forma de grasa, que tiene efectos adversos en la salud y en la duración de la vida. La evaluación del exceso de peso se realiza en función del índice de masa corporal, una herramienta que correlaciona el peso con la altura.

En Argentina, la prevalencia nacional de sobrepeso y obesidad es de 34,8% y 14,8%, respectivamente, con edades entre 35 y 64 años.  Un 3,5 % de la población presenta grados de  obesidad preocupanteObesidad Severa (2,7%) y Obesidad Mórbida (0,8%)

Clasificación del IMC

Índice de masa corporal

El Índice de Masa Corporal (IMC) es una medida que relaciona el peso y la altura de una persona para estimar su estado nutricional. Permite identificar si alguien tiene bajo peso, un peso normal, sobrepeso u distintos grados de obesidad. No es un diagnóstico médico, pero sí una herramienta rápida y útil para evaluar riesgos asociados al peso y orientar la necesidad de controles o acompañamiento profesional.

Calculadora de IMC

El sobrepeso y la obesidad aparecen cuando, durante un período prolongado, se ingieren más calorías que las que el cuerpo gasta.

Causas

Falta de balance energético

En la mayoría de las personas, el sobrepeso y la obesidad se producen por falta de balance energético. Para que exista balance energético, la energía que se ingiere en los alimentos debe ser igual a la que se gasta.

La energía que se ingiere es la cantidad de calorías que se obtiene de los alimentos y bebidas. La energía que se gasta es la cantidad de energía que el cuerpo utiliza para funciones como respirar, digerir los alimentos y mantenerse activo.

Para mantener un peso saludable, la energía ingerida y la que se gasta no tienen que estar exactamente balanceadas todos los días. Lo importante es el balance sostenido a lo largo del tiempo.

  • Si la energía que se ingiere es mayor que la que se gasta, con el tiempo el peso aumenta.

  • Si, con el tiempo, la energía que se ingiere y la energía que se gasta son iguales, el peso se mantiene estable.

  • Si la energía que se gasta es mayor que la que se ingiere, con el tiempo el peso disminuye.

Prevención

Un estilo de vida saludable ayuda a prevenir el sobrepeso y la obesidad. Muchos hábitos que forman parte del estilo de vida se adquieren desde la infancia. Por lo tanto, las familias cumplen un rol clave estimulando decisiones sanas, como comer de forma equilibrada y mantenerse activos.

La recomendación: que el estilo de vida saludable sea un objetivo para toda la familia.

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Alimentación Saludable

Siga un plan de alimentación saludable. Tome decisiones sanas respecto a las comidas; tenga en cuenta sus necesidades calóricas y las de su familia; y mantenga el foco en el balance entre la energía que ingiere y la energía que gasta.
2

Actividad Física

Manténgase activo. Asegúrese de que el tiempo personal y familiar incluya actividad física. Busque actividades que puedan disfrutar juntos: caminatas rápidas, bicicleta, patinaje o entrenamiento para una caminata o carrera.
3

Raciones justas

Preste atención al tamaño de las porciones. Observe las porciones de los establecimientos de comida rápida y de otros restaurantes: muchas veces son suficientes para dos o tres personas. Los niños deben recibir porciones más pequeñas que los adultos. Reducir el tamaño de las porciones ayuda a lograr el balance energético.
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Tiempo de Pantallas

Disminuya el tiempo frente a pantallas. Limite el uso de televisión, computadoras, reproductores y videojuegos, porque reduce el tiempo disponible para moverse. Se recomiendan dos horas o menos por día de pantallas recreativas (no incluye trabajo o estudio).
5

Controle sus Valores

Supervise su peso, su índice de masa corporal y su circunferencia de cintura. Además, controle regularmente el crecimiento de sus hijos.

Enfermedades asociadas

La obesidad constituye en el momento actual uno de los principales problemas de salud en los países desarrollados. La obesidad mórbida, además de limitar al paciente para llevar una vida normal y en ocasiones condicionar una dificultad en su capacidad social, se asocia con una serie de comorbilidades o enfermedades asociadas que pueden poner en riesgo su vida.

Las siguientes son las comorbilidades más frecuentemente asociadas con la obesidad:

  • Hipertensión arterial
  • Dislipidemia
  • Intolerancia a carbohidratos
  • Diabetes mellitus de tipo 2
  • Síndrome metabólico
  • Aterosclerosis
  • Coronariopatía
  • Artritis degenerativa de articulaciones de extremidades inferiores y columna vertebral
  • Síndrome de apnea e hipopnea obstructivas del sueño (SAHOS)
  • Esteatosis hepática
  • Colelitiasis
  • Trombosis venosa profunda
  • Enfermedad varicosa de miembros inferiores
  • Enfermedad por reflujo gastroesofágico
  • Incontinencia urinaria
  • Infertilidad – amenorrea
  • Síndrome del ovario poliquístico
  • Cáncer de endometrio
  • Cáncer de mama
  • Cáncer de próstata
  • Cáncer de colon
  • Dermatitis
  • Depresión
  • Seudotumor cerebral

Enfermedades Cardiovasculares

Las personas con obesidad mórbida tienen un riesgo mucho más alto de desarrollar enfermedades cardiovasculares y vasculares periféricas (cardiopatía isquémica, ACV, aneurismas, enfermedad arterial periférica).
Este riesgo explica por qué la mortalidad en obesidad mórbida es mayor que en personas con peso normal.

Enfermedades Metabólicas

Diabetes, dislipidemias e hipertensión forman parte del llamado síndrome metabólico. Este cuadro aparece con mayor frecuencia en personas con obesidad y aumenta significativamente el riesgo de mortalidad por enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares

Enfermedades Respiratorias

La obesidad mórbida se asocia a enfermedades respiratorias como el asma, la apnea del sueño y el síndrome de obesidad-hipoventilación. Todas estas patologías dificultan una adecuada ventilación y aumentan el riesgo de complicaciones respiratorias.

Tratamientos

El tratamiento de la obesidad es complejo y requiere la intervención de múltiples especialistas.

  • El primer paso es ajustar y reeducar los hábitos alimentarios y el estilo de vida para alinearlos con parámetros saludables. La dieta y los cambios sostenidos en el estilo de vida son los pilares para lograr la pérdida de peso y mantenerla en el tiempo.
  • En los casos más graves, existen alternativas farmacológicas y quirúrgicas que permiten reducciones de peso más importantes y sostenidas. Estos tratamientos siempre deben acompañarse de cambios permanentes en el estilo de vida y ajustes dietéticos. Tanto los tratamientos farmacológicos como los quirúrgicos sólo pueden ser indicados por médicos y especialistas en nutrición.